Archivos Mensuales: marzo 2013

Metodología de trabajo

Allí con Scrum han ganado mucho, porque utilizaban una mezcla de… NADA y métrica 3

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Y la comunicación…

Ojo a lo que me han dicho en la oficina: “No te preocupes, que te lo paso por escrito para que te quede claro”. Todo esto hablando de “como tiene que funcionar una aplicación”. Y no ha sido un patán, sino una persona capaz y cabal, y me consta que competente. Lo malo que se lo ha creído. O peor, nos lo hemos creído durante años, que si escribimos las cosas quedan más claras.

Yo también me lo he creído durante mucho tiempo, si te esmeras lo suficiente en hacer un análisis de requisitos y lo haces bien, la marcha del proyecto está garantizada. Epa, no te olvides de hacerle firmar al cliente que no puede cambiar de opinión, porque tanto tú que has escrito el documento, como él, que dice habérselo leido y lo bendice, sois en ese momento y por la gracia divina, infalibles. Porque sabíais lo que había que saber, porque lo habéis escrito, y todo el mundo sabe, que lo escrito, escrito está.

Pero solo eso. Está escrito. No está comprendido, sencillamente porque hay cosas que son complicadas de escribir, de explicar completamente y sin ambiguedades. En esa categoría entra la especificación del funcionamiento de un software, sobre todo antes de desarrollarlo. Pero nos empeñamos en no aceptarlo, en intentar domeñar algo que no conocemos a priori, porque hay que construirlo para poder comprenderlo en profundidad. Os dejo con una cita de Jorge Uriarte hablando de los documentos de análisis, que lo explica mejor que yo:

Por muchos motivos… hay que intentar que ese trabajo sea lo más corto posible, aunque no menos. ¿Cuál es el límite? Hay uno muy claro para mí. Si de mi trabajo a priori van a surgir “documentos”, que se pretende que sean la base de un trabajo posterior… LO ESTOY HACIENDO MAL. El documento de análisis es una mentira, es inexacto por obligación, ineficiente (trabajo arduo para ponerlo por escrito, trabajo arduo para entenderlo, trabajo adicional para desambiguarlo, y altísimas probabilidades de que, para cuando se aborde la construcción de lo escrito, las necesidades (o la comprensión de las mismas) haya cambiado.