Archivos Mensuales: agosto 2017

#EstimacionesLasJustas

 

TL;DR

Estimar muchas veces no nos aporta nada (¿realmente es necesario saber cuanto tardaremos?) y cuando aporta no podemos confiar 100% en estas estimaciones porque son eso, estimaciones que dependen de que contrastemos varias suposiciones con la realidad. Por ello no conviene invertir demasiado en ellas ni creérselas demasiado.

A partir de una conversación en Twitter, comienza una discusión sobre las estimaciones… ¿Deben ser en horas o en complejidad?

Personalmente lo he hecho de las dos maneras, y las horas, bueno son… horas, que podemos medir y gestionar qué tal vamos, con lo que enseguida se traducen a fuego a compromisos que cumplir. En general somos muy malos estimando, con lo que es mala idea hacerlo transmitiendo esa sensación de seguridad: “esto tardo en hacerlo 23 horas”, parece que está muy controlado (y no es así). Además transmiten también otra idea y es “cobro por hora” al peso, y (donde yo trabajo) preferimos medir el valor aportado, porque si me miden en horas simplemente alargaré las horas que necesito, y eso es diferente de ideal.

Me gusta más lo de los puntos porque se supone que somos mejores midiendo relativamente (aunque seguimos siendo bastante malos). Y esa complejidad relativa acumulado me permite usar cosas como la velocidad (hacemos tantos puntos por iteración) que puedo utilizar para ajustar plazos más fácilmente que con horas. Es decir, si por la razón que sea no hacemos los puntos que pensábamos por iteracion, puedo recalcular plazos de manera sencilla: me quedan x puntos por hacer, y hacemos y por iteración, luego acabaremos (si nada se mueve) más o menos en x/y iteraciones.

El planteamiento de medir complejidad en puntos suena muy bien en el plano teórico, pero en la práctica tenemos (al menos en mi experiencia) una tendencia muy acusada a olvidarnos de que son relativos y asociar puntos a jornadas, con lo que acabamos… estimado horas. Así que hay tenemos un margen de mejora.

Otro punto del debate era ¿para que estimamos? En un mundo ideal no nos hace falta para mucho. La persona que pone el dinero confía en el equipo y le da igual 5 que 50, quiere el producto ideal al precio que sea en el tiempo que sea (y probablemente en algún momento ha visto que aunque fuera contra pronostico la cosa funciona). En el mundo real queremos un presupuesto (aunque sea aproximado) y un plazo (aunque sea aproximado). Muchas veces esto es un sinsentido porque acabamos teniendo plazos y presupuestos muy inexactos, simplemente porque es lo que se demanda. Otras veces hay intereses que conjugar y acciones que coordinar, y hacen falta estimaciones  para poder tomar decisiones. Dicho esto, creo que hay que procurar no cometer dos errores:

  • No te las creas demasiado. Son estimaciones “adivinadas”, no sabemos lo que vamos a encontrar hasta que empecemos a hacerlo (sino es porque ya está hecho, reenfoca el proyecto).
  • No emplees demasiado tiempo en hacerlas. Esto es fácil de decir y difícil de hacer si te piden un presupuesto para un proyecto mayor que mediano, así que si eres quien pone el dinero y te aseguran plazos y alcance casi seguro que saldrá mal.

Ahora bien, no nos olvidemos de todo el trabajo que se hace en torno a la estimación para afinar las historias, desgranarlas e incluso enfocarlas técnicamente. Ese trabajo es bajo mi punto de vista esencial para que el equipo entienda lo que estamos haciendo de manera colectiva, y es un beneficio”colateral” que obtenemos estimando, aunque podríamos obtenerlo sin estimar estrictamente hablando.

Por todo esto, #estimacionesLasJustas, cuando sean realmente necesarias, sin inversión desproporcionada y sin creérnoslas del todo.

Anuncios